Nada distraía a esta fiera capaz de recorrer el campo una y otra vez en procura de su objetivo. No todos entendían su estilo de juego, no todos estaban preparados para esta revolución del deporte. A veces denostado por la prensa especializada, otras veces hasta por sus propios compañeros de equipo, José "Cazador" Llana trabajo por la casaca de sus amores manteniendo la mirada fija en el adversario, atento a sus movimientos y acatando a rajatabla las ind
icaciones de su entrenador. Tenemos aquí las imágenes de su última aparición en público, la mirada fija, el rostro inmutable defendiendo los colores del Atlético de Madrid "C", mientras recibe las instrucciones del entrenador Don Abel Resino. "Seguilo, seguilo y no lo dejes moverse porque nos pinta la cara". Esas fueron las polémicas indicaciones que frenaron la meteórica carrera de Resino para dirigir al Atletico de Madrid hoy día; pero también frenaron la carrera goleadora de Musambá Cagongo qui
en luego de eludir a cinco rivales no pudo evitar las suelas de ambos pies de José "Cazador" Llana; que como una jabalina le asestó un tatuaje de 30 lunares violetas en pleno pecho. Increpado hasta por sus propios compañeros mientras Cagongo yacía decúbito dorsal en el césped, José "Cazador" Llana mantuvo hasta el último segundo su mirada en el objetivo marcado. Obsérvese como , luego de saltar la valla continúa mirando a Cagongo, ajeno al entorno y preguntando a Resino: "¿No se mueve, no?".
icaciones de su entrenador. Tenemos aquí las imágenes de su última aparición en público, la mirada fija, el rostro inmutable defendiendo los colores del Atlético de Madrid "C", mientras recibe las instrucciones del entrenador Don Abel Resino. "Seguilo, seguilo y no lo dejes moverse porque nos pinta la cara". Esas fueron las polémicas indicaciones que frenaron la meteórica carrera de Resino para dirigir al Atletico de Madrid hoy día; pero también frenaron la carrera goleadora de Musambá Cagongo qui
en luego de eludir a cinco rivales no pudo evitar las suelas de ambos pies de José "Cazador" Llana; que como una jabalina le asestó un tatuaje de 30 lunares violetas en pleno pecho. Increpado hasta por sus propios compañeros mientras Cagongo yacía decúbito dorsal en el césped, José "Cazador" Llana mantuvo hasta el último segundo su mirada en el objetivo marcado. Obsérvese como , luego de saltar la valla continúa mirando a Cagongo, ajeno al entorno y preguntando a Resino: "¿No se mueve, no?".
Ya no mira como otrora, yo no tiene esa tensión en el rostro. El guerrero tiene ya su merecido descanso y sonríe cuando oye hablar del juego rudo y las quejas de los habilidosos. El guerrero descansa, cuidando el físico y sabedor de que nunca falló en su empeño por el bien de su equipo.Nota: Musambá Cagongo también descansa en paz. En el cementerio municipal de Ngaru.
